Es curioso que muchos establecimeintos de educación, desde liceos, CFT, IP y Universidades, se erogen el carácter de ser formadores de Emprendedores, si así fuera, enhorabuena!. Sin embargo, la realidad parece demostrar lo contrario.
Es muy frecuente que las personas que están ligadas a la tarea educativa diaria (profesores, administrativos) y otros que planifican y miden el proceso, me refiero a autoridades políticas y técnicas, hablen y discutan de cómo hacer que nuestros estudiantes sean más proactivos, emprendedores, innovadores, con capacidad para trabajar en equipos, bajo presión y por cierto, con habilidades comunicacionales.
Cabe preguntarse y preguntarles a estos participantes del sitema educativo formal
¿Qué tan emprendedores quieren que sean estos estudiantes? ¿Están realmente dispuestos a dejarlos emprender?
Auqí empiezan las primeras contradicciones. Como las instituciones de educación requiern de financiamiento y éste proviene de los alumnos (vía subvención o pago de arancel). Se suele exigir poco o nada a los alumnos, no vaya a ser que "decida cambiarse de colegio o universidad", y por ende menos ingresos.
En el mundo laboral se requiern competencias, que hoy no se enseñan y dificilmente se enseñarán en el actual modelo de enseñanza.
Seguiré con estas reflexiones, espero contar con las vuestras.


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